MALAVÉ

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 MALAVÉ es el nombre del nuevo proyecto del cantante, guitarrista y compositor malagueño ANTONIO DURÁN. En estos momentos está dando conciertos acústicos por toda España y a su vez está preparando junto a su banda el repertorio que espera poder mostrar en breve en un formato más amplio (aunque la idea es seguir realizando en paralelo sus actuaciones acústicas). El objetivo de estos conciertos 
acústicos es ofrecer un directo con mucha fuerza que a su vez consiga transmitir más allá de las palabras (lo emotivo nunca queda en un segundo plano) sin descuidar las melodías y el ritmo. Se trata de mostrar las canciones en esencia, sin ningún tipo de aditivo, al desnudo, de ofrecer siempre una intensidad de interpretación que nunca deje indiferente, apoyada por unas letras y líneas de voz muy trabajadas.



Descripción
Me llamo Antonio Durán Claros y hago canciones. En muchas ocasiones me han acusado de ser músico, poeta… pero la verdad es que yo lo que soy es un hacedor de canciones y aunque he de confesar que amo la música, tanto como amo las palabras y el unirlas para decir lo que me pasa por la cabeza o por el corazón es el motor de todo el tinglado que tengo montado, yo, a lo que me dedico es a unir am
bas con el propósito de crear un tema que, al cantarlo, al compartirlo, transmita -y de alguna forma, libere- ese algo que me llevó a sentarme delante de un folio en blanco, a coger la guitarra y a empezar a buscar acordes y frases tan ocurrentes como sinceras. Siempre he intentado huir de las melodías tontas y de las letras facilonas pero esto me ha llevado a menudo a complicarme demasiado la vida a la hora de montar un tema y pese a que, por supuesto, aún sigo buscando la melodía que me atrape, que me diga algo, que me seduzca desde un primer momento y sigo persiguiendo la letra que exprese totalmente y sin trucos, lo que pienso o siento, desde que dejé mi anterior proyecto y me vine a Madrid a vivir, decidí buscar una manera más fresca, más directa, más inmediata, más libre, de hacer las cosas... Vivo en Madrid, pero no soy de aquí, soy malagueño. Vengo de esa tierra en la que el omnipresente Sol y el cálido Mar lo inundan todo, lo caracterizan todo, para bien o para mal y por supuesto, en ese todo estamos incluidos mis canciones y yo. Ahora, en Madrid, mis influencias, cuando no recurro al recuerdo, son otras muy distintas… aunque, la verdad, los que escribimos canciones casi siempre hablamos de lo mismo: de lo tristes que estamos porque nos ha dejado el amor de nuestra vida (recordemos que el amor es eterno mientras dura…), o de lo felices que nos sentimos porque lo hemos encontrado o ha vuelto al fin a nuestros brazos que tanto lo añoraban… y bueno, también escribimos sobre lo que nos afectan las injusticias que asolan el Mundo (que, bromas aparte, son muchas y sin duda alguna, hay que denunciarlas y pelear para que vayan desapareciendo de una puñetera vez…).
Siguiendo con algo de historia, hasta los catorce años (lo ocurrido anteriormente no creo que interese demasiado aquí), no cogí una guitarra y empecé a aprender a tocarla. Al principio me conformaba con conseguir unir dos acordes en menos de un minuto y lograr que todas las cuerdas sonasen como debían cuando ponía un Fa Mayor con cejilla... pero ya se sabe, cuando algo nos gusta, siempre queremos más… y a mí me encantaba y me encanta tocar la guitarra, así que dejé las clases de “música” en las que éramos unos veinte aprendices tocando a la vez sin tener ni idea de lo que estábamos haciendo y empecé a juntarme con algunos músicos que me enseñaron las nociones básicas necesarias para empezar a combinar acordes con coherencia. Más tarde, poco a poco, llegó un nada despreciable acierto al hacerlo… y como me gustaba escribir y no se me daba mal, un día junté palabra y música (o algo parecido) y nació mi primera canción y aunque tal vez nació algo prematura, era bastante resultona. Por otro lado, como al ponerme a cantar la gente no salía huyendo despavorida, monté un grupo con unos amigos del instituto (lo sé, así empezamos todos…) y comenzamos a ensayar en el trastero de la casa de uno de ellos versiones de los temas de moda del momento que monopolizaban las radiofórmulas (temas de Nirvana, de Pearl Jam, de Stone Temple Pilots, de Alice in Chains, de Metálica, de U2, de Guns N’ Roses… ). Después de un único concierto y la gloria que alcanzamos gracias a éste, lo abandoné y me busqué otra banda. Esta vez se trataba de un grupo en el que sus componentes sabían un poco más lo que hacían. Pero después de dejarme la voz cantando temas demoledores que recordaban excesivamente a los primeros tiempos de Korg y en los que no conseguía encajar bien en el espacio que se dejaba a la voz las letras en español que quería cantar –y en inglés ni siquiera sabía lo que cantaba…-, decidí abandonarlo y coger de nuevo la guitarra y apañármelas sólo con ella.
En esta nueva etapa hice muchas canciones que mostraba con optimismo y muchas ganas, a veces acompañado por otros músicos, por algunos lugares en los que nos pagaban muy poco o nada, algunos lugares donde nos dejaban tocar y bueno, algunos otros donde no nos dejaban tocar, pero igual, tocábamos… En esos tiempos nos anunciábamos como Antonio Durán más el nombre de quien me acompañase esa noche y conseguimos ser conocidos y hasta respetados a nivel local. Después vinieron las “giras” por pueblos, aldeas, pedanías… pero el destino es caprichoso y conocí a un guitarrista llamado Carlos Contreras, uno de los mejores arreglistas que he conocido. Junto a Carlos formé el grupo de fusión Berimbau y dejé aparte el proyecto Antonio Durán. En cuanto tuvimos un buen puñado de canciones que nos convencían buscamos al resto de los músicos que necesitábamos y empezamos a arreglar y montar el repertorio. En Berimbau plasmábamos todas las inquietudes que teníamos por entonces y descubrir que no lo hacíamos mal fue lo que nos llevó a tomárnoslo muy en serio. Después de tres años y un disco autoproducido: “El Fenómeno del Perro Verde”, decidimos que la etapa había terminado y me vine a Madrid a cambiar un poco de aires. En la capital conocí a muchos músicos, entre ellos a un percusionista canario enamorado de la música brasileña con el que solía quedar para interpretar temas de numerosos autores de Brasil (Djavan, A. C. Jobim, Vinicius de Moraes, Toqinho, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Jorge Ben…).
Después de un año volví a Málaga, donde volví a buscar músicos para formar un proyecto nuevo. Junto a Raúl Suárez, pianista de jazz, Pelín, percusionista especializado en ritmos flamencos, cubanos, brasileños… y de nuevo, junto a Carlos Contreras, que se había empapado de influencias norteamericanas: funk, soul, rock, jazz… formamos un conjunto en el que se mezclaban estilos muy diversos. Al poco tiempo, Raúl tuvo que trasladarse a otra ciudad y al dejar el proyecto, como era él el que hacía los bajos con el piano, tuvimos que buscar un bajista y adaptar al nuevo formato de grupo, los temas que tocábamos y los nuevos que estábamos creando. Fue en ese momento cuando apareció en escena Andy Hernández, contrabajista cubano. Gracias a su incorporación pudimos pulir mucho el repertorio y aprender como se debían tocar correctamente los distintos ritmos de Cuba, los cuales eran un ingrediente básico de nuestra música. En esta nueva etapa el proyecto pasó a llamarse Drume Negrita, nombre de una canción de cuna cubana compuesta y escrita por Eliseo Grenet y popularizada por el gran "Bola de Nieve", aunque nuestras canciones no tenían nada de nanas, ni de bolas de nieve… Era principios de 2005 y todos los componentes de Drume Negrita teníamos una necesidad insaciable de expresarnos y de hacerlo a través del lenguaje común que los unió y nos mantuvo juntos durante cuatro años: la música. Nuestra propuesta estaba basada en las letras y melodías que yo hacía, a lo que se sumaban, en forma de arreglos -tanto armónicos como rítmicos-, las personalidades del resto de componentes: Pelín -percusiones y coros-, Carlos Contreras -guitarra solista-, Andy Hernández (que más tarde fue sustituido por Bachi) -bajo eléctrico y coros-, Chárate -percusiones y coros-, Fernado San Juan (que no llegó a grabar el disco con nosotros) –guitarra flamenca-, María Vergara –coros y percusiones-. A lo largo de esos cuatro años de vida como grupo pasamos por varias etapas marcadas principalmente por la orientación hacia los directos. Tanto las letras como la forma de tocar y el repertorio se fueron modificando constantemente. La fuente de la que bebían las letras era, ante todo, la realidad cotidiana. Dichas letras no tenían un carácter directamente político pero sí eran la expresión y la afirmación de una forma de estar en el mundo. También en este sentido se podía hablar de los ritmos, la instrumentación y nuestra música en general: al igual que las letras, decían algo de nuestra manera de estar, de vivir… Sin duda apostábamos por el carácter bailable de nuestros temas… “el ritmo manda”, afirmábamos. Poseíamos un amplio repertorio de temas propios a los que se sumaban algunas versiones, hechas según nuestra propia visión, de algunos temas muy conocidos. En directo dejábamos espacio a la improvisación: nuestras canciones, creadas con una estructura flexible, se adaptaban al momento dando cabida a diálogos entre los instrumentos o a invenciones sobre la marcha. En el verano de 2007 realizamos un video clip con uno de nuestros temas: “Gente rica”, y en 2009 salió a la luz “Dicen las paredes”, un disco autoproducido junto a Fito Vergara, que presentamos en directo con una acogida muy buena. Nuestro principal objetivo era expresarnos a través de nuestra música y que ésta llegase al mayor número de personas. Actuamos en muchísimos lugares, dentro y fuera de Málaga (llegamos a tocar hasta seis veces por semana, en numerosos festivales, como él que se celebra cada año en el Auditorio Municipal de Málaga, el “Entresures”, donde compartimos escenario con Chico Ocaña y Asian Dub Foundation; en infinidad de concursos, varios de los cuales hasta ganamos; en eventos de toda índole… en ferias, en salas... y como no, en incontables bares…).
Pero toda etapa requiere un descanso para no agotarse definitivamente y antes de embarrar lo vivido como grupo preferí dejarlo momentáneamente (o tal vez definitivamente, nunca se sabe…) y volver a la guitarra, a la voz, a las letras más directas, a algo más simple, más claro, más inmediato… y poco más, y nada menos… Necesitaba un cambio, necesitaba volver a recordar porque empecé todo esto hace ya casi diecisiete años años. Y ahora estoy aquí, en Madrid... y aquí es donde ha surgido MALAVÉ, el proyecto con el que pienso que estoy recuperando ese estilo depurado, el proyecto con el que estoy buscando la manera de abrirme paso con mis temas, porque como ya he dicho al principio, yo, lo que soy, es un hacedor de canciones.

DATOS FACEBOOK MALAVÉ

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