VICTIMAS DEL DESEO


Tengo el placer de presentaros a Victimas del Deseo y voy a aprovechar, en modo de auto-homenaje, para recordar su historia en los veinte años que se cumplen desde sus comienzos.
A lo largo del tiempo he ido guardando recuerdos tanto en la memoria como en un cajón y los voy a desempolvar para que sirva de testimonio de lo que fue uno de los mejores momentos de nuestras vidas, y ahora hablo en plural porque me consta que lo fueron por boca de mis propios compañeros de viaje.

Os presento a:

Antonio de la Cruz Vega – Voz
José Manuel Blanco Morillo – Coros y teclados
Juan Antonio Jiménez de la Cruz – Coros, teclados y guitarras

Al principio éramos dos, Antonio (mi primo) y Juan (yo). Año 1990, contagiados por la movida del momento y por el amor a los sintetizadores y a Depeche Mode, grupo clave en nuestra vida, decidimos unirnos cargados de ilusiones y de sueños y sin ninguna formación musical más que las ganas. En aquel tiempo tocaba la batería en otro grupo y tras abandonarlo vendo la batería y compro una caja de ritmos de segunda mano y un sintetizador. Sin duda, un cambio radical pero fundamental para hacer lo que queríamos. Mi primo aporta un ordenador Conmodore y empieza a secuenciar patrones de batería y la verdad es que no logro recordar como.
Recuerdo que la composición nos traía de cabeza, tan sólo lográbamos hacer bocetos de canciones, intros y poco más. Nos costaba llegar al estribillo (jajajajaja). Empezamos cantando en inglés (o algo así) y recuerdo las primeras letras como textos sacados de un diario y que carecían de métrica rítmica alguna. No lográbamos encajar las letras con las melodías que se nos ocurrían. Nos pasábamos las horas sacando riffs de los grupos que escuchábamos.

Mientras seguíamos luchando con la composición no dejábamos de inventar (sobre todo por parte de mi primo) en lo que se refiere a lo que Jose bautizará en su momento como “la psicodelia”. Luces, flases, etc. Mi habitación parecía una discoteca y desde luego lo que es ambientarnos nos ambientábamos (jajajajajjaa). Y como no, el poco dinero que pillábamos lo invertíamos en pedales de efectos, soportes, micros y cables y cables y más cables. Había más cables que teclas tenían los sintes.
Teníamos que ponernos un nombre. Cogimos un diccionario de inglés, lo abrimos por una página al azar y vimos la palabra Kaiser y nos gustó como sonaba. Nos empezamos llamando The Kaiser (algo así como los “emperadores del tecno”, ¿¡¡ qué arrogancia ¡! jajajajajajaja). Sonaba muy alemán y a la vez tecno, si lo relacionábamos con los “maestros” del tecno, Kraftwerk.

Empiezan a salir los primeros temas: Sentiments, At a door y You don’t love me girl. Tambien versiones de Depeche como Love in itself, Leave in silence, Jus’t can’t get enough y como no, el incombustible Photographic, versión que se convertirá en un tema obligado en nuestro repertorio y que tan buena acogida tuvo en nuestros conciertos posteriores. La gente nos recordaba por el tema en cuestión y la verdad es que nos sorprendía ya que no era una de las canciones más comerciales de Depeche, pero sin duda la canción llegaba. Pero eso fue más adelante, aún no empezamos a dar conciertos.

Decidimos que era hora de añadir un nuevo miembro al grupo y lo cierto es que probamos a varios amigos del barrio y mi primo estará de acuerdo conmigo que no tenían desperdicio alguno. Qué momentos !!!!!!!!

Estando yo en el instituto, alguien me comentó que había un compañero de mi propia clase que tocaba los teclados. Lo cual recuerdo que me sorprendió ya que apenas había tenido trato con él y no me hubiera imaginado nunca que aquél “chaval” me iba a enseñar a tocar un rock and roll o un blues con los teclados. Hablamos ya de Jose, el tercer miembro. Lo que sí recuerdo es que un día entre clase y clase le comenté que si le interesaría formar parte de un grupo tocando los teclados y la verdad es que le sorprendió bastante pero no lo dudó a penas y decidió quedar en mi casa para escuchar lo que hacíamos y conocer a mi primo.

Si tuviéramos que elegir un momento crucial para Victimas sin duda alguna uno de ellos sería el día que Jose entró en mi habitación. Mi primo y yo nos habíamos preocupado de tenerlo todo preparado, luces, flases, pusimos una cortina opaca para que no entrara la luz natural por la ventana para que pareciera que estábamos en una disco, una maraña de cables increíbles, por aquel entonces ya teníamos un conmodore Amiga, ya secuenciábamos con el increíble Fast Tracker, ya dominábamos el midi (aunque yo me liaba con el IN y el OUT, jajajajaja), y llamábamos "ticki ticki" al arpegiador (jajajaja), etc. Jose no salió de su asombro cuando vió el “tinglao” que teníamos puesto y le salió del alma cuando exclamó: ¡ Ostias, con la psicodelia ¡ (jajajajajajajaja).
Recuerdo que se trajo una cinta de cassette para grabarnos para después enseñárselo a sus padres. Pasamos una tarde increíble y por supuesto le invitamos a tocar y desde luego tenía un estilo poco ortodoxo pero sin duda sabía lo que se hacía, hasta se atrevió a hacer coros y todo.

Lo cierto es que me cuesta trabajo seguir escribiendo, la nostalgia se apodera de mí. Añoro ese momento y es que desde entonces hemos sido una piña y más que un grupo de música éramos y somos buenos amigos hasta el punto de involucrar a nuestras familias y de alguna manera la hicimos partícipe de nuestros sueños de triunfar algún día con nuestra música.

Antes de que Jose entrara ya habíamos cambiado el nombre del grupo, ahora éramos Ritmos Ocultos.

Al poco tiempo de ser tres en el grupo, sin darme cuenta y sin duda fruto del empeño, empezaron a salir temas más en serio. Al final, surgió  Basta de Lamentos, el primer tema que compuse en serio y que sin duda marcó un punto y a parte en lo que se refiere a composiciones. Después le siguieron Tú y Junto a mí (tema que mi primo escribió la letra y juntos la arreglamos) y así hasta llegar a hacernos con un puñado de temas para poder tocar en directo.
Entonces decidimos cambiar el nombre del grupo de nuevo y se votó por Victimas del Deseo.

No podemos hablar de Victimas sin recordar nuestro local de ensayo. Empezamos a ensayar en el taller de mecánica de mi tío en el Puerto de la Torre. Como mi primo también trabajaba allí pues habilitamos un trastero para nuestros bártulos. Recuerdo que al principio ensañábamos en la cabina de pintura (qué momentos !!!). Y allí pasábamos las noches, las madrugadas y los fines de semana.

Nuestro debut fue en el instituto donde estudiábamos Jose y yo, Santa Rosa de Lima, en las Delicias, en la fiesta de la primavera. Fue un desastre total, y lo cierto es que el equipo no nos hizo justicia. Después del desastre nos vinimos abajo. Recuerdo que tocamos por la mañana y por la tarde nos metimos en casa de Jose y en el salón de su casa grabamos todos los temas que teníamos preparados, para auto convencernos que no fue culpa nuestra, sino de las circunstancias. Por aquel entonces empezó a sonar OBK y así que versioneamos casi todo el disco “Llámalo Sueño”. Nunca entendí por qué los temas de OBK tenían tan pocos arreglos.

Poco tiempo después, Jose y yo nos cambiamos de instituto y nos fuimos a Las Pirámides. Estando allí, nos enteramos que el instituto estaba buscando un grupo para que lo representara en el I Festival de Música y Danza que se iba a celebrar en el Parque del Oeste. Sin pensarlo ni un segundo nos apuntamos. Ensayamos hasta la saciedad, podíamos tocar los temas con los ojos cerrados. La madrugada antes del concierto salimos del taller a las 4 de la madrugada. Dijimos que como saliera igual de mal que el concierto de Santa Rosa de Lima es que lo nuestro no era la música.

Llegó el momento de la verdad y los problemas técnicos de nuevo parecía que nos iban a  jugar una mala pasada, pero gracias a mi primo y a su “maraña” de cables echó al técnico de sonido a un lado y lo solucionó en el último minuto. Fue un éxito total y llegamos a salir en los periódicos locales como uno de los mejores grupos de aquella noche.
Fue nuestro pequeño momento de gloria. Tocamos ante mucha gente y los tres coincidimos que fue una de las experiencias que más nos han marcado a lo largo de nuestras vidas y que sin duda quedará para siempre en nuestro recuerdo.
Recuerdo, que después de ese día, la gente ya nos conocía y se desplazaban hasta del Rincón de la Victoria a vernos tocar en pubs de Málaga.

Hacíamos nosotros mismos los carteles y después nos dedicábamos de madrugada y dando esquinazo a algún que otro coche de patrulla a pegarlos por las calles.

Después Jose empezó la universidad y decidió dejar el grupo. De nuevo éramos dos. Mi primo y yo empezamos a llamar a las puertas de las discográficas pero nos dimos cuenta de que necesitábamos una maqueta en condiciones. Y fue así como conocimos a Carlos Rocha que desde aquí le rendimos nuestro pequeño homenaje. Falleció hace algunos años y estuvimos con él en sus estudios Galileo una semana entera y fue magnífico trabajar con él. Tenía una paciencia brutal y lo recordamos con mucho cariño. De allí salió el disco Tecnoma que era un disco donde se recogía un tema de cada uno de los grupos tecno malagueño del momento y que nosotros llegamos tarde y no pudimos entrar en él. Pero grabamos 3 temas para nuestra maqueta y pasamos unos días geniales.

Amistad, ilusiones y música. Eso eran los tres ingredientes de Víctimas. No me gusta decir que la ilusión se acabó porque no es así, la música tampoco y mucho menos la amistad.

DATOS 
http://victimasdeldeseo.blogspot.com/

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